Un sofá es algo más que un sitio para sentarse
Un sofá es algo más que un sitio para sentarse

Hace ya 7 años que comenzamos con nuestro concurso de fotos, y desde entonces no hemos dejado de recibir imágenes de famalovers de todo el mundo que nos mostraban los hogares de nuestros clientes. Hace unos meses comenzamos un nuevo concurso de microrrelatos que igual que el de fotos han conseguido emocionarnos, nos han demostrado aspectos de nuestra vida interior que nos unen a personas de distintos países y culturas, pero con un denominador común, que han aprendido a valorar todo aquello que de verdad es importante en la vida.

Muchos de estos textos y fotografías quedaban perdidos entre los distintos espacios de nuestra web, hasta que se nos ocurrió crear un gran muro donde poder mostrarlo. La idea es sentir la misma experiencia que cuando encuentras una valla en una ciudad llena de murales o pintadas que reflejan los pensamientos de sus autores.

Esperamos que os guste.

Comenzamos también una nueva aventura a partir del "Corazón Famalover", un simple bocadillo con el que en principio los componentes de Fama se fotografiaban allá a donde iban de vacaciones, y que poco a poco se ha ido extendiendo a distribuidores y clientes finales de todo el mundo. Podemos estar orgullosos de contar con alguna de las personas más importantes a nivel mundial (si navegas un poco por el muro, quizás lo encuentres).

#microrrelato


Llamamos a un experto para averiguar dónde empezaba el sofá y dónde terminaba nuestro gato.

No recordamos que lo haya abandonado en su vida. Tememos lo que pueda ocurrir si salta al suelo, sus patas no están acostumbradas a una superficie más dura que los cojines. Tal es la situación, que incluso hemos dudado si el gato lo compramos o vino con el sofá. Y lo peor es que no nos deja sentarnos. Nos saca las uñas. Hemos intentado negociar con comida, felinas, y otros sofás. ¡He incluso llegamos a ofrecerle dinero! Pero se niega a dejar su acomodado territorio. Ahora solo nos queda mirarlo sentados en las sillas de dura madera, preguntándonos como un animal que vive tan blandito puede tener un carácter tan duro.

- ANDROS, VALENCIA -

"Fama dans les arbres" - fotografía ganadora del concurso "Fama, sofás para disfrutar en casa".

"Fama del revés" - finalista del concurso de fotos "Fama, sofás para disfrutar en casa".

#microrrelato


¡Cómo cambia la perspectiva de las cosas! Desde que mi casa la invadieron enanitas, ni mi sofá es mío, ni mi tiempo, ni tan siquiera mis propios pensamientos.

Estas pequeñas conquistadoras se han hecho con mi vida por completo. Por otro lado, es la mejor incursión que se me ocurre. Hay ocasiones en que los astros parecen alinearse, de tal forma que el silencio gobierna y no sospechosamente relacionado con travesuras. Entonces me siento en una esquinita del sofá, acomodo los cojines, abro el libro que intento leer a cuenta gotas y me relajo. Cuando mis ojos llevan algo así como dos minutos deslizándose por la historia suelen suceder cosas como que unas plumas asomen por el lado opuesto del sofá, acompañadas de risitas nerviosas, que intentan no pasar inadvertidas sino involucrarme en una peli de vaqueros. La sonrisa se me acomoda en la boca, cierro el libro de un golpe, provocando gritos en las peligrosas apaches que vienen a atacarme y me lanzo con toda la caballería, porque me digo a mi misma: "los libros me esperarán, pero mis hijas nunca serán tan pequeñas como ahora, ni querrán jugar a conquistar el Fuerte en que convertimos nuestro sofá".

- EMMA, MIRANDA DE EBRO -

Gracias por vuestro trato exquisito y familiar, por hacernos sentir únicos y especiales y, en definitiva, por vuestra profesionalidad. Estoy encantada con mi sofá Helsinki, independientemente de lo bonito que es, (es precioso no me canso de mirarlo) ¡cuanta razón! se limpia de maravilla. Sois parte de nuestra familia, porque estáis presentes en ese "pequeño oasis" de descanso, ocio, intercambio de deseos y sueños. Deseo que sigáis repartiendo felicidad, es una tarea muy difícil pero vosotros ya sabéis como se hace.

- María Teresa Hernández, una "famalover" -

"Disfrutando de Miranda y Kira"

"Rincón mágico"

#microrrelato


Acababa de llegar a casa, después de un duro día, y me acurruqué en mi sofá abrazando los cojines, llevaba horas deseándolo, y no conozco a nadie que no hubiera hecho lo mismo en mi lugar.

Cerré los ojos y me dejé envolver por ese momento, es algo que nadie me podía arrebatar. Disfrutaría de ese placer hasta quedarme dormida y después, al despertar, sé que me sentiría más calmada, más tranquila, en definitiva, a salvo. Es curioso cómo pasa por alto el lugar de la casa que más momentos vive contigo: Las comidas ligeras de verano, las películas con manta en invierno, las cervezas con amigos, los llantos por malas noticias, las guerras de cojines, los enfados uno en cada esquina, los abrazos estrechos, los juegos con el perro, las siestas necesarias, el estrés de los exámenes, la lectura de los mejores libros, escribir durante horas… en la vida las cosas cambian, las costumbres se modifican y las personas evolucionan, pero tengas la edad que tengas, siempre te gustará vivir esos pequeños momentos.

- LEYRE, CANTABRIA -

Estoy muy contento con el sofá fama, ya lo tengo casi 2 años y como el primer día, aquí por casa vienen muchos amig@s y todos se van muy contentos. Enhorabuena con el trabajo que realizáis, seguir así. Un saludo para toda Fama.

- Joaquín García -

#microrrelato


Mi sofá es como aquel baúl donde guardamos todos aquellos momentos que un día significaron algo especial para nosotros.

Llegas, te sientas y te transportas a aquellos instantes que marcaron un antes y un después en tu vida: la primera declaración de amor por teléfono, aquel libro que te hizo reflexionar acerca de adónde iba tu vida y cómo querías realmente pilotarla, aquel primer beso que aún estaba patente en tus labios al llegar a casa... Mi sofá es como aquel cofre de objetos perdidos en el que encuentras lo que llevabas buscando durante un tiempo: ese bolígrafo que te regalaron y que usaste para firmar aquel contrato tan importante, esa goma de pelo que siempre llevabas en tu muñeca hasta que se te extravió un día, esa llave que sólo tú sabes qué puerta abre... Mi sofá es aquella página de diario en la que no hay secretos, en la que todo está lleno de ilusiones y sueños que pugnan por asentarse y sentarse junto a mí, en mi sofá.

- SILVIA, MADRID -

« Les doigt de pied en éventail dans notre Fama » - foto ganadora de nuestro 17º concurso de fotos

#microrrelato

Sabía que los cuentos de hadas no eran reales pero, aún así, me gustaba soñar despierta a que yo, desde mi sofá, giraba el timón del barco y descubría piratas de esos que son jovencitos y viajan por aguas cálidas, protegiéndome de tiburones.

Me gustaba pensar que un príncipe se arrodillaba a probarme un zapato y éste me quedaba perfecto. También solía mirarme al espejo y pensar que, en mi reino, no había nadie más mona que yo. Entonces es cuando me despertaba de la cabezadita que acababa de dar y descubría que no había piratas cerca pero sí pequeños juguetes en forma de peces y tiburones que surcaban las olas de mi alfombra. Tampoco había zapatos de cristal, pero sí zapatillas de estar en casa que mi particular príncipe de diez años me ofrecía con sus dulces manitas. Tampoco había espejitos que me dijeran que la más hermosa de todas era yo, ya que estaba por ahí rondando mi preciosa princesa de cinco años y era inevitable que todos los espejos coincidieran en nombrarla la más bella. Me gusta soñar con cuentos de hadas cuando echo algún sueñecito en mi sofá porque siempre, al despertar, la realidad es mucho mejor que el cuento que me contaron cuando era pequeña.

- BELLE DE JOUR, MADRID -

#microrrelato


Querido sofá: Eres el mueble más versátil y camaleónico de nuestro hogar.

Te transformas, según las exigencias de tus ocupantes, que varían en función de las circunstancias, en número, peso y volumen. Puedes ser un regazo acogedor que acunas y ofreces, sin resistencia, tu amplia y mullida espalda, cuando necesitamos sentirnos arropados. O devenir en refugio donde sosegar desvelos, reposar inquietudes o sueños. En otras ocasiones simulas ser una atrayente hamaca, con la sola pretensión de ofrecer reposo a tus ocupantes. Pero también sabes de juegos y travesuras. Tan pronto eres un imponente barco de piratas, como una divertida cama elástica o un cómodo vagón de tren, en el que para hacer más ameno el viaje, leemos un cuento a varias voces. Con total naturalidad y discreción te has erigido en el rey del salón y cuando llegamos a casa, todos sin excepción, vamos a rendirte pleitesía.

- DOLORES, A CORUÑA -

#Famalovers

Aprovecho para felicitaros por vuestros diseños, os estamos haciendo muy buena propaganda entre nuestros amigos y familia, estamos súper cómodos en este sofa!!

- Marina Bonavida -

#microrrelato


Esperábamos nuestro otoño para gozar nuestra soledad juntos.

El puto destino nos jugó una mala pasada, como suele. Los hijos habían volado, era normal, su vida era suya, pero a ti mi niña, se te llevaron, ibas a cumplir cincuenta, y no los cumplirás jamás. Ahora la soledad es toda mía. Estoy plagado de soledad, desconsuelo, tanto llorar. Mis hijos volaron lejos, me llaman, quieren que vaya, pero no quiero dejar nuestra casa, todo me la recuerda, pero cuando me rompo, cuando me duele hasta la médula es al sentarme en nuestro sofá. Tiene muchos años, pero tiene tanto nuestro…Las veces que nos hemos revolcado disfrutando nuestra pasión, las broncas que hemos tenido, uno en cada punta, para luego, o más luego, o al otro día olvidar, queriéndonos mucho más. Cuando todos, con los niños guerreábamos con los pobres almohadones… si hablaran. Cuando sentados, muy serios, nos citaban a capítulo los chicos, uno primero, la otra después, anunciando sus vuelos. Y es que sentado en nuestro sofá, te huelo, te siento, te recuerdo, te añoro, pero lo quiero, lo único que me queda de ti, es eso, recordarte, aunque duela y duele, pero no puedo olvidarte…ni quiero.

- FRANCISCO JUAN, VALENCIA -

#microrrelato


Yo llegaba saturada del mundo. O quizá el mundo comenzaba a saturarse de mí.

Yo llegaba saturada del mundo. O quizá el mundo comenzaba a saturarse de mí. Malditos lunes. Dejé el bolso en la mesa y me tumbé en mi querido sofá azul. Lloré, le grité, le pegué y él no dijo nada. Me sequé las últimas lágrimas y le pedí perdón. A fin de cuentas, él había estado desde el principio. Era el único que no se había marchado. Le abracé de nuevo y sonreí. Mi sofá azul había estado siempre. Cuando conocí a Jorge. Cuando conseguí el trabajo. En mis 22. Cuando ganamos La Champions. La primera vez que hicimos el amor. Cuando mamá superó el cáncer. En la primera fiesta. Cuando me rompí la rodilla. En todas las resacas. Cuando él se marchó. Al cumplir 24. Serví una copa de vino y dos gotas cayeron sobre nosotros. Hace años hubiese enloquecido. Pero ahora no, ahora ya éramos íntimos. Confidentes. Nos habíamos convertido en familia. Quizá él también quería brindar por todo lo vivido. Así que cerré los ojos, y decidí ser feliz en el único lugar dónde conseguía aislarme del mundo. O quizá donde el mundo lograba aislarse de mí.

- DIANA, LA RIOJA -

« Bonjour » - foto finalista de nuestro 16º concurso de fotos

Estamos encantados con nuestro sofá. A parte de ser precioso es el rey de la casa, cuando vienen amigos no hay quien los levante del sofá ???? Y las maravillosas siestas de los domingos.... Mi familia y yo os felicitamos por hacer este sofá tan perfecto!!

- Cristina Charro -

#microrrelato

Al llegar a casa solo pienso en  cambiarme de ropa, hacerme una infusión y sentarme a disfrutar de un buen libro.

Al llegar a casa solo pienso en  cambiarme de ropa, hacerme una infusión y sentarme a disfrutar de un buen libro. Todo combinado es pura Gloria. Nadie diría que estas tres cosas son difíciles de combinar, pero realmente es una misión imposible. Lo de cambiarte de ropa no es difícil por supuesto, hacerte la infusión tampoco. Sólo hay que poner agua a hervir y elegir la bolsita que más te apetezca en ese momento. Pero lo de sentarte a leer. Uy... eso sí que es difícil. Que si llega tu niño y te pide la merienda. Que si tu marido se sienta a tu lado y te cuenta las noticias del día. Que si a tu madre le da por llamarte justo cuando estabas en lo mejor del capítulo. ...En fin, mil interrupciones que hacen muy complicado el poder tener un ratito para ti sola. ¿Inventará alguien un sofá con escudo protector anti interrupciones? Ojalá.

- EULALIA, VIZCAYA -

"Hay sitio para todo y para todos" - foto ganadora de nuestro 15º concurso de fotos

#microrrelato

Para algunos, la felicidad está a muchos kilómetros de distancia.

Para otros está tan arriba que casi las nubes pueden palparla. Para mí, la felicidad está justo a 75 centímetros del suelo. Es la longitud exacta que se estira mi hija para apoyar sus bracitos en el sofá y jugar con nosotros. 75 centímetros dan para mucho y es que, si os fijáis, son la distancia perfecta para dejar caer las pantuflas al suelo sin temor a que se queden del revés y se ensucien. Somos capaces de descubrir los corales y peces más llamativos si miramos desde la superficie de las aguas cristalinas hasta 75 centímetros, que es cuando nuestra vista empieza a ponerse borrosa. 75 centímetros es lo que necesitamos para llegar de una zancada a coger un autobús o un metro. Alargamos nuestro brazo 75 centímetros y tenemos a nuestro alcance aquel portarretratos que se nos quedó en la mesilla o aquel vaso de agua de la cómoda. 75 centímetros. Ni cerca, ni lejos. La distancia perfecta para descubrir las 75 formas de besar, los 75 motivos por los que sonreír cada día, las 75 páginas que le quedan a mi libro y las 75 mejores películas de la historia. 75 centímetros. Ni uno más, ni uno menos pero siempre, en mi sofá.

- SILVIA, MADRID -

Me enamoré de nuestro sofá mucho antes (2 años) de tener una casa donde meterlo y para nosotros es la pieza clave del salón.

- Patria Cozar -

"Slow Sunday" - foto ganadora de nuestro 14º concurso de fotos

Verano, calor, sofá nuevo, un abanico y un poco de aire fresco que se agradece... ¡el jugar tambien! Abuela y nieto. Comodidad, sintonía y cariño.